Una visita a las Chullpas de Sillustani (Puno)

Las Chullpas de Sillustini están ubicadas en la laguna Umayo. Un bello lugar para ver en Puno.
Tras hacer el recorrido de las islas del lago Titicaca en Perú, que por cierto fue maravilloso y llenó mi viaje de mucha luz, arribamos al puerto y dijimos estando en Puno ¿Ahora que podemos hacer?, entonces nos juntamos con otros viajeros que iban con nosotros y decidimos ir para las Chullpas de Sillustani, no sabíamos exactamente donde era, pero eso era lo de menos, pues la gente local nos ayudó y pudimos conseguir un taxi que nos cobró aproximadamente unos S/.60, y entre todos los viajeros (5) llegamos a juntar lo que el taxi nos pidió por la carrera, entonces subimos y emprendimos esa aventura.
 
El camino, la carretera que nos llevaba, estaba en perfecto estado, y con un buen fondo de música hizo ese viaje ¡súper divertido! Charlando entre todos los chicos, intercambiando ideas, vivencias, entre otras cosas, cuando de pronto en el camino vimos a lo lejos una casa hermosa, rodeada de llamas , alpacas y fue cuando el taxista nos dijo si quieren parar, para que puedan tomar unas fotos y ver el paisaje, no lo dudamos ni un momento y de inmediato sacamos las cámaras, y con una sonrisa inmensa no dejábamos de sorprendernos de todo lo bello que nos da la naturaleza.
Finalmente llegamos y tuvimos que ir por un camino en donde nos encontramos con artesanos del pueblo, todos muy amables, tenían pequeños puestos donde ofrecían artesanías , prendas y detalles que podríamos comprar para llevarnos a casa y no olvidar jamas esta visita.
Bueno y así fue que llegamos al lado verde, a las Chullpas de Sillustani. Me quedé sorprendida de ver tan maravilloso paisaje y el ambiente de tranquilidad que uno siente al caminar por las zonas, el lago , el cielo, el sol, todo parecía un sueño. Una de las cosas que hice fue tirarme al piso y sentir o lograr coger esa energía, me empece a arrastrar por el campo, me estiré, queriendo que mis brazos puedan abarcar todo ese paisaje que tenía frente a mi.
 
Pasaron las horas, y el sol se escondía y aparecía la luna, ese momento fue el mejor, la luz que salía era difícil de describirla, era media ploma, amarilla, celeste. Llegaba el fin de la visita, y ya teníamos que regresar al taxi, no queríamos movernos, ni dejar ese lugar, al final salimos corriendo porque ya el taxi casi nos dejaba, y pues nos despedimos de todo y de todos, hasta de una libélula que se nos cruzó en el camino.

 

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Brenda Navarro

Marketera de vocación y viajera apasionada. Siempre me gustaron los cactus y su filosofía de existencia y supervivencia.

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Acerca del cactus

Caminando por ahí, me encontré un cactus en el camino, el me quedé mirando y yo a él, desde entonces decidí llevármelo para hacerlo parte de mi recorrido, las espinas son solo para protegerse.